La doctrina catara

Catarismo - doctrina"Los cátaros son un amor demente, una grandísima revelación
del derramamiento del amor, una nueva visión al hombre – limpio,
purificado, así como se manifiesta en los modelos más perfectos
ante la mirada perfecta de las fuerzas celestiales".
El Beato Yohann, el perfecto cátaro

El catarismo
¿Por qué el catarismo?
Filosofía del catarismo

Teologia del catarismo
Los principios básicos del catarismo
La diferencia principal

La Ética del catarismo
Los modelos sociales
El aspecto intelectual

El catarismo
El catarismo no es fanatismo u obsesión historica, sino la aspiración a lo mejor que hay en la persona. Hoy hablamos del catarismo interior.
Distinguimos la bondad y la pureza. La persona puede ser buena y no ser pura. Quien es impuro, puede purificarse (como confirman los cátaros), como María Magdalena quien se hizo la pureza personificada.
Para nosotros hoy es importante recuperar los valores verdaderos, que están en cada alma: la bondad, la pureza bien entendida y el servicio por el amor y convicción.
Muchos hoy entienden el catarismo como un estado de ánimo, un estado de entendimiento, comprensión y sensación de auténticos valores humanos, en su base hay amor y fidelidad. Por eso tenemos muchas ceremonias apropriadas, un trato muy delicado y especial con la gente, la música especial, la ropa, la cultura, la alimentación y mucho más...
El catarismo es más que una fe o una religión, es una forma de ser y una cultura espiritual interior del hombre. A partir de aquí la fe es espiritualidad, la creencia es doctrina y el comportamiento es cultura. Estas 3 bases son las herramientas, que tienen los cátaros para ayudar a la gente. El catarismo con estas 3 bases fueron antes igual que ahora. Aunque ahora el catarismo se ha adaptado a la actualidad, porque la sociedad es diferente y el hombre es diferente, pero sus bases son las mismas. Hablamos del catarismo interior y sería bueno exteriorizarlo para poder dar otra vez a la sociedad un ejemplo de que existen los Buenos Hombres.

¿Por qué el catarismo?
Pues, hablamos sobre el catarismo, pero más que sobre el catarismo - sobre un universo, sobre un catarismo más grande. ¿Pero por qué precisamente el catarismo, y no algún otro?
En el catarismo, tal y como lo hemos heredado y como se revela hoy desde la alto, con una claridad y plenitud grandísima se refleja toda la riqueza de la tradición universal, el arsenal teológico y práctico de la Gran Iglesia del amor.
Sobre los cátaros históricos sabemos muy poco, además buena parte procede de las fuentes hostiles al catarismo, de los autos de los inquisidores. El mismo nombre de los cátaros les es dado por sus adversarios. Pero la esencia profunda de este nombre expresa tan bien el carácter de la espiritualidad de la Iglesia del amor que tenemos derecho a usarlo como básico.
La palabra "cátaro" (katharos, puro) es consonante con el griego "catarsis" (katharsis) - purificación. Es necesario comprenderlo con visión más universal, que la habitual para el cristianismo «purificación del pecado». Los cátaros decían sobre sí mismos: «creemos en la Divinidad pura, sin mezcla, ajena al mal ni directa, ni indirectamente».
En esto está la esencia de la oposición, que existe eternamente entre la Iglesia del amor y las tradicionales instituciones religiosas. La renuncia a cualquier forma de mal, de violencia y de mentira; la renuncia a creer en un Dios que recurre a estos métodos. Los cátaros dividían claramente al Altísimo - al Padre del purísimo amor y nada además de amor - y Su antípoda, el pseudodios, cuya sacralización lleva al triunfo del mal bajo banderas religiosas.
En esto está la universalidad verdadera de la espiritualidad cátara. La universalidad de la iglesia cátara está determinada no por las pretensiones imperiales, ni por el deseo de la expansión violenta omnihumana, sino por su espiritualidad perfecta.
La Divinidad pura, el Padre del amor purísimo, de la luz purísima y de la plenitud purísima engendra al teohombre puro. La iglesia cátara - la Gran Iglesia del amor - es universal, ya que lleva los principios divinos del Padre de toda la humanidad.
Uno de los principios de Roma es catolicismo (de griego "universal"). Pero ni la sinagoga judía, ni su heredera romana nunca podrán ser una iglesia realmente universal. Tropezarán con el obstáculo insuperable in sui: influirán las xenófobas partículas venenosas puestas en la ley de Moisés y multiplicadas en los estereotipos agresivos del cristianismo imperial de Bizantia y Roma. Así es, por la convicción de los cátaros, la consecuencia de la mezcla que han concebido las iglesias predominantes. La revelación del Altísimo se ha mezclado con la adoración al Elohím - al "dios de la fuerza» judío, que trajó sus emanaciones lúgubres en el marco de las religiones mundiales.

El elohismo ha cerrado el cielo de Nuestra Divinidad. Pero comienza la época de las alcobas nupciales de Nuestro Altísimo - Eloí, El Elión. Hoy nos hablarán y se revelarán las civilizaciones puras del pasado. Junto a nosotros ellos participarán en el modelado de la Teocivilización del III milenio. Las manifestaciones de la santidad que tenían lugar en las civilizaciones pasadas, que ahora están en dimensiones misteriosas, serán enlazadas en la tela única de la espiritualidad cátara.

Filosofía del catarismo nacía en los tiempos antiguos, fue popular en la Edad Media y se desarolla hoy en día (por la escuela del beato Yohann y otros). Ella enseña sobre la purificación interior (de quimeras y equívocos), obtención ¬de la perfección e inspiración con la Sabiduría-Sofía. Esto permite alcanzar las fuentes interiores del Amor y de la Vida Eterna colocadas en cada persona.
Esta filosofía se manifestó en diferentes escuelas, culturas, personalidades. Existe hasta ahora, proponiendo el camino de perfección, de amor y de sabiduría que en su cumbre lleva un hombre pensador y buscador de théosis y de theogamía. Poseemos las llaves para el desarrollo de la persona, de su conciencia y potencial. Proponemos finalidades elevadas y los ideales de la bondad, la belleza, la paz y el amor perfectos.
La filosofía del catarismo se presenta por diferentes corrientes del pensamiento cátaro. Unos hacen hincapié en el aspecto teológico, otros en el ético-moral, los terceros en el aspecto social, los cuartos sienten más el intelectual (la libertad del pensamiento, inspiración contra dogmatismo e inquisición).

Teologia del catarismo proclama la Divinidad del Amor y no Le mezcla con las imágenes del Viejo Testamento. Los teólogos cátaros son indiferentes a los dogmas romanos como a las añadiduras ulteriores. Ellos aspiran a concebir la imagen auténtica de Cristo, Sus motivos, los fines que El propone a Sus discípulos, heredar Su espíritu y Sus sellos. El fin más elevado de la encarnación del hombre consideran la divinización (téosis) y el matrimonio con Dios (teogamía). A ellos conmueve mucho el problema de desarrollo del potencial divino de la persona a través del inicio inmaculado, opuesto al pecado original.
Los cátaros creen en el Cristo y la Madre de Dios, les veneran en una forma especial. Creen en el Cristo que vino del Padre del Puro Amor ajeno al pecado original, ajeno al mal, a la muerte, al estropicio, al juicio y al castigo.
Los cátaros profesan la tradición antigua del apóstol Andrés, quien llegó a la Santa Rusia con la enseñanza sobre el Cristo concebido inmaculado y trajo el Cáliz del Santo Grial, que le dió la Virgen misma en la montaña del Ruiseñor cerca de Efesus donde la Reina Celestial vivía más de 10 años (que confirma la misma Ekaterina Emmerich). Los teogamitas eslavos profesaban la fe en el Cristo concebido inmaculado, el Salvador y el Novio de la Cena Nupcial. Después del genocido de los teogamitas eslavos (los cátaros elavos) en el siglo X, los padres cátaros emigraron a los países occidentales (Croacia, Italia, Alemania, Holanda, Francia, España). Habitaban en la provincia de Languedoc, en Occitania, Catalunya.
La doctrina cátara presupone el Creador del Cielo y de la tierra como la Divinidad del puro amor ajeno al mal, al pecado original y a la maldición. Las almas de la divina procedencia a través de la catarsis purificante, a través de los misterios y sacramentos purificantes regresan al Cielo, de donde han venido con la ayuda de la Santísima de los santos, la Castísima de los castos, la Virgen-Iglesia donde habitan misticamente el Cristo y María, los dos olivos del Aposento Nupcial.

Los principios básicos del catarismo
Este mundo o, más exactamente, la acción del príncipe de este mundo, los cátaros lo determinaban como el principio de la usurpación salida del desprecio al hombre con la necesidad de ejercer la violencia sobre él, que acepta inevitablemente. La violencia se justifica magníficamente por la doctrina del "pecado original", verdadero genesíaco maleficio fatal del hombre.
La justificación de la violencia para el bien de la persona, del estado o de la religión es la base de los despóticos regímenes autoritarios y de cultos fundamentalísticos. Al principio de la usurpación está estrechamente unido el mammón (orientación de las iglesias a la acumulación de las riquezas terrenales, el lujo deslumbrador de los "santos tronos», la explotación de las "ovejas" por los pastores) y el materialismo.
Estos tres inicios impiden el triúnico ideal cátaro de la espiritualidad que no es de este mundo: el amor, la sensatez y el yurodstvo. La perfecta espiritualidad cátara está basada en la confianza en la persona en el derramamiento del amor. Es necesario sufrir por el prójimo 10 mil veces, hacer por él 10 mil melioraméntumes para que la usurpación, que lleva al traumatismo neurótico del alma, pase al fin a la libertad y al amor.
El materialismo de la presente civilización es causado solamente por una cuestión, la ausencia de la fe iluminada y del vuelo alentador inspirado por Dios. Todo esto se encuentra de nuevo con el regreso a los principios básicos cátaros:
1. Otro Dios - el Padre del puro amor, contra el Elohím despiadado del Viejo Testamento.
2. Otra iglesia - la Gran Iglesia del amor, contra el «Santo trono» autoritario.
3. Otro objetivo - la divinización. Contra la idea de la "salvación" en la tradición abrahámica – la multiplicada transubstanciación de la persona por 15 mil veces con la fuerza del amor ascendente a la dignidad divina.
4. Otro inicio - la Inmaculadez Original, contra el "pecado original" cultivado por el sacerdocio de Elohím.
5. Otra perspectiva - la virginidad eterna, contra la penitencia infinita e infructífera de los pecados con la lectura ritual de las oraciones.
6. Otra visión de futuro - no «el fin del mundo», ni el "juicio final", sino la teocivilización, el proyecto único de la teohumanidad, realizada ahora con el trabajo de los santos del Triunvirato Solar.
7. El Sagrado Grial y las dinastías mesianísticas engendradas por él de los herederos de Cristo –los pequeños cristos, la gente con composición teohumana..
8. La Sagrada Teogamía - la unión matrimonial con la Divinidad.

La diferencia principal
A distinción de la doctrina católica que se funda en la opinión del apóstol Pablo y supone la procedencia de Cristo del Dios del Antiguo Testamiento, y hereda el cristianismo del judaísmo, la rama cátara de nuestros padres cree que Cristo vino no del Dios judío (Elohím, Adonáy, El-Shadday, etc.) sino del Padre del puro amor, nombrado en el Evangelio Pater Noster. Es la diferencia principal.
La segunda distinción. Desde el tiempo inmemorial los cátaros creían en la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. Y a través de esto en la inmaculada concepción del hombre, nacido eviterno en el Cielo. El hombre nace en el Cielo – es la distinción principal de la doctrina católica. El Padre nuestro es ajeno al mal del mundo. El trono del Padre está fuera de los límites de este mundo que está bajo los fantasmas del príncipe de este mundo. Y la entrada en el Seno del Padre pasa a través de los misterios exórticos de rechazo de atracciones, telarañas, etc. de este mundo. Con esto se logra la beatitud perfecta, la paz verdadera y la vida eterna. La entrada en el Reino del Altísimo se logra no extensivamente, no a través de unas formas exteriores y secramentales (la conquista del espacio), sino a través de la introspección, a través de la apertura de las puertas interiores, del potencial divino interior y del camino interior. A distinción del cristianismo fundado en las doctrinas de Pablo y Pedro, los cátaros creen en la sucesión primordial de Andrés y de otra rama que procede del Santo Grial y de Jose de Arimatéa, de la Gran Iglesia del Amor (la Gran Église d’Amour). A través de esto es otro apostolado, otra iglesia. El ritual inmóvil desde el punto de vista de la iglesia cátara es un aspecto del culto ceremonial y no es importante. Importantes son las llaves del Reino, el camino espiritual y la perfección, el logro de la santidad.

Adogmatismo. La escuela romano-bizántina es racional y dogmática. La sanción absoluta en ella se considera la Escritura codificada y las decisiones de los "concilios ecuménicos" que han afirmado los dogmas sólidos como la base de la doctrina. Es suficiente profesarlos formalmente para sentirse católico u ortodoxo.
El dogmatismo lleva a la catequisación, formalismo, escolástica e inquisición. Es suficiente observar que todos los dogmas son formulados en una guerra contra los llamados «heréjes», e.d. las personas que aspiran a la libre búsqueda espiritual.
El catarismo a diferencia del catolicismo es adogmático. Los cátaros no creían que fuera necesario formular unos códigos escritos y luchar por «la pureza de la fe». Adogmatismo supone la existencia de un espacio lo bastante amplio para la ascensión por los peldaños de la divinización.
Adogmatismo es inherente al idioma de la Sabiduría. La Sabiduría Divina es siempre impredecible, ya que fuera del yurodstvo el retrógrado pensamiento humano tiende a la legislación, dogmatización, escolástica y racionalismo.
La Virgen Santísima en las revelaciones al padre Stefano Gobbi (Italia, 1973 – en los años noventa.) llamó al racionalismo «el pecado número uno». No es casual, el tomar en consideración que en la esfera religiosa el racionalismo «paraespiritual» multiplica las bases privadas y a fin de cuentas sirve a los objetivos inquisitoriales. Las innumerables leyes y prescripciones, inevitablemente llevan a la guerra por «los territorios canónigos», la discordia, el mal y la sangre.
La espiritualidad cátara se distingue de la judeo-cristiana por su universalidad. Saca la fuerza no de la xenofobia (característica para las doctrinas fundamentalistas), pero sí del Universo de la Divinidad.

La negación a la idolatría. Las guerras, que se encienden periódicamente en la historia, contra los "ídolos" (la iconoclasia bizantina, la prohibición islámica a la representación del hombre, la lucha de los modernos testigos de Yehová contra la adoración a las estatuas) - no es más que una lucha contra molinos de viento. La idolatría verdadera (y extremadamente peligrosa) en la comprensión cátara no es el respeto a momias y estatuas, sino la fe en la divinidad distanciada.
Un dios, absolutamente más allá de los límites para el hombre, frío, indiferente, inaccesible e inconcebible, que exige sacrificios y oraciones, pero que nunca les responde - así es el ídolo de la mayoría de las religiones modernas. Esta imagen es completamente extraña al semblante verdadero del Altísimo, como Él se revela en la dimensión cátara, en las esferas del Santo Grial. Es el Padre Celestial de las parábolas de Cristo, el Novio y el Bienamado, que desea el amor y que lo regala. Toda la espiritualidad cátara está basada no en la "adoración", pero sí en el diálogo con el Altísimo, en el desarrollo del potencial divino del alma y en su entrada a los eternos aposentos celestiales.
El ídolo distante tiende al culto y rito complicado. Él engendra el clero que toma la función de los "intermediarios", y en realidad ellos mismos se hacen ídolos en miniatura, exigente a las adoraciones y a la recompensa de los "profanos". Tales son las características de la iglesia institucional..
La Iglesia verdadera es absolutamente incompatible con ellas. Sus aspiraciones son puramente espirituales. El amor, que la llena, desdeña la condicionalidad. Une, y no divide. Y por eso el culto y la jerarquía, si tienen lugar, son extremadamente simples.

La Ética del catarismo enseña la forma caritativa de ver el hombre, prohíbe la reprobación, cualquier tipo de mal contra el prójimo. El sentido moral de los cátaros se opone a cualquiera manifestación de violencia, racismo, fundamentalismo religioso.
Preconizamos la importancia de presentar a la juventud el valor de la pureza, de los ideales elevados. La ética cátara en general pone los valores espirituales y morales, la personalidad del hombre y el servicio más que el mammón (el dinero y la usurpación), el egoismo, el placer.

Los modelos sociales, los cuales en diferentes tiempos se proponían y se creaban en los marcos del catarismo, es la sociedad de amor, la iglesia de amor, la escuela de amor. Es inherente a ellos la mayor democracia, el mutuo respeto y servicio. (Que ocasionaba enemistad y después la violencia de parte de la inquisición medieval o los regímenes autoritarios). La sociología del catarismo determinó en mucho la quiebra de la dominación medieval de los papas y de la inquisición y el triunfo de los principios democraticos en Europa y después en America (a través de los peregrinos europeos).

La democracia como el primer escalón del catarismo
La democracia como la forma de orden social nació no por los francomasones o las revoluciones francesas, sino por nuestros padres, los devotos de la Iglesia del amor de todas las épocas, que creían profundamente en el triunfo del hombre divino sobre el mal. La democracia europea y el ideal humano en total tienen raíces cátaras (o incluso las proto-cátaras, si tomamos en cuenta las tradiciones democráticas de la Antigüedad). En el fondo de la humanidad no hay tanto antropocentrismo (el acento del hombre contra la Divinidad), como en otra comprensión del hombre.
La Divinidad da la Última Gota de sangre por amor. El hombre es más que sí mismo.. En él vive la Divinidad. Él es digno de libertad. Dios le cree y confía en él…
El objetivo de la viabilidad cátara es el desarrollo del hombre. Todos los regímenes autoritarios están basados en el principio opuesto al catarismo: el hombre es malo desde el principio.. En el mismo principio se basa la inquisición: ya que el pecado original es inherente al hombre, tiene que ser un sistema violento que castiga y atemoriza a los pecadores.
El hombre es eviterno, claro y santo, afirman los cátaros, pero está deteriorado por el príncipe de este mundo. Por la manifestación de la Iglesia ungida, purificadlo de los sellos extraños y los fantasmas - y el hombre resplandecerá en la luz solar genesíaca.
No es casual la buena memoria, que se conserva sobre el catarismo en las regiones de su extensión histórica. No es casual el interés sincero, que tienen en el catarismo los investigadores modernos. Consciente o inconscientemente, los europeos sienten el potencial escondido de la herencia cátara espiritual, escuchan en él, el mensaje (message), dirigido a nuestro tiempo.
Los regímenes democráticos de Occidente (que se degradan por falta de espiritualidad) son, a pesar de todo, el primer escalón del catarismo. Inicial y muy limitado, pero sin embargo el primer escalón de la manifestación del teohombre.
Occidente tiene necesidad de la inoculación de la verdadera espiritualidad cátara. La democracia occidental tiene que estar enriquecida por el ojo divino. La perspectiva democratica no está en la legislación, ni en la corrección política, ni en el parlamentarismo espiritualmente indiferente, pero sí en otro paradigma. Este nuevo paradigma de la espiritualidad perfecta cátara enriquecerá a la civilización europea. Hoy entrará de manera milagrosa en la conciencia del hombre occidental.

El aspecto intelectual
La mentalidad del catarismo es ajena a los esquemas y dogmas inmóviles. Se manifesta asombrosamente en la búsqueda de la verdad a través del conocimiento iluminado (el gnosis iluminado), diálogo y teoría de enriquecimiento mutuo. En cada cultura y tradición están estampados los tesoros espirituales, intercambiándolos, nos hacemos más ricos y perfectos. El catarismo llama al melioramentum diario (mejoramiento, esfuerzo de perfeccionamiento de sí mismo) de todo el ser del hombre: la voluntad, la mente, el corazon, la salud.

 

 

 
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